“La educación es la forma más fácil de dar la oportunidad a esos chicos para ir creciendo y obteniendo mejoras”

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La óptica María Victoria Templado, voluntaria de Ilumináfrica, relata su experiencia en el Chad, donde estuvo colaborando este año con el proyecto ‘Educando contra la ceguera’.


La óptica murciana María Victoria Templado, de 35 años, es una de las voluntarias de Ilumináfrica que este año abandonaron sus rutinas en España para volcarse con el proyecto ‘Educando contra la ceguera’, una iniciativa solidaria que esta asociación aragonesa mantiene desde hace años en el Chad con la implicación de decenas de voluntarios de toda España.

“Conocí el trabajo de esta oenegé a través de Facebook, vi que necesitaban gente y no me lo pensé dos veces. El Chad es uno de los países más pobres de África, así que supuse que la experiencia de poder ayudar con mi trabajo a sus gentes podría ser todavía más gratificante“, relata Templado.

_lafoto3_7491701bTras participar previamente en un voluntariado social en la India, Victoria volvió a hacer las maletas –esta vez llenas de monturas de gafas– y se decidió a partir para la zona. Dejó su trabajo en una óptica de Murcia para colaborar con el proyecto ‘Educando contra la ceguera’ en el Hospital Sainth Joseph de Bebedja.

“Allí tratamos a una media de cinco pacientes al día, la mayoría adultos que acceden por primera vez a unas gafas”, destaca. Otros simplemente acuden a la óptica para hacerse una revisión, aunque para ello muchos habitantes de la región deben afrontar un largo periplo. “El hospital se encuentra en el pueblo más importante de la zona, pero a pesar de su ubicación, este resulta difícilmente accesible para los habitantes de otras aldeas situadas a apenas 35 kilómetros de Bebedja”, explica. Así pues, la mayoría de las carreteras permanecen inhabilitadas y en época de lluvias torrenciales los charcos que se forman en los caminos las hacen intransitables para los vehículos. “Hay pacientes que nos llegaban al hospital después de estar tres días caminando, y lo sorprendente es que para ellos esto es una ‘incomodidad’ normal dentro de lo que cabe”, cuenta esta voluntaria.

Además de prestar atención a los pacientes que acudían al hospital por problemas visuales, Templado y otros profesionales de la fundación se encargaban también de formar a jóvenes chadianos para trabajar en la óptica. “La educación es la forma más fácil de dar la oportunidad a esos chicos para ir creciendo y obteniendo mejoras. Nosotros hacíamos formación con ellos dentro del hospital para darles autonomía y hacer que esa atención algún día sea sostenible sin depender por completo de los cooperantes”, indica.
Templado confiesa que volvería a involucrarse en cualquier otro proyecto de cooperación en África, y cuando se le pregunta cuál sería la razón que le llevaría a repetir experiencia, esta voluntaria tiene claro que lo haría por el trato mantenido con sus gentes: “Yo sentí una conexión especial nada más llegar allí. Me encantó ver lo espontáneos que eran, su sencillez en el trato. Es gente a la que le gusta mucho la música y a través de ella expresan cosas que no podrían expresar de otra manera”, recuerda.

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